Como bien sabrán, el mercado se ha inundado de una vasta y amplísima gama de mochilas! Las hay de todos los colores, estampadas, en cuero, en tela, con vivos en composé o contraste, con tachas, con flecos. Está claro… llegaron y se van a quedar un rato. Y no me molesta, son cómodas, entra de todo y encima amortizan el peso que normalmente uno de nuestros hombros debe cargar (con toda la sarta de tonterías que llevamos las mujeres en la cartera).
Entonces, yo no quería quedarme atrás y me entusiasmé con la idea de tener una.
Ahora, cuando me puse a averiguar me impresioné mucho con los precios… en promedio cuestan unos $1000 (algunas salen menos, pero las lindas y cancheras no bajan de ahí). Lo cual es un montón y sé que en parte está justificado porque la confección de una mochila lleva un proceso LARGO y detallado y eso cuesta.
Ahora, de ahí a que lo pagara había un largo trecho, así que decidí hacer uso de mi amada máquina de coser y luego de investigar un poco las dimensiones correctas, abrí el baúl de las telas y avíos que aún conservo de mis proyectos de la facu (algunos concluidos y otros nunca empezados) y así fue como me hice mi propia mochi. De hecho, si ven mis videos de belleza seguro reconozcan la tela de los almohadones! Absolutamente TODO lo que usé ya lo tenía… Y por un momento pude justificar la cantidad de cosas que acumulo en ese bolserío que mi madre tanto detestaba cuando vivía en su casa! jaja Pero como verán, le di un buen uso!
Pronto les compartiré un tutorial para que aprendan a hacerse una mochila. Esta fue la prueba piloto, con lo cual hay cosas que aprendí y espero no repetir para que cuando les enseñe a ustedes, les quede perfecta! ;)
¿Les gusta como quedó?
Besos!
Jannu
Vestido Mango, chaleco de feria, reloj Swacth, pulseras Drixie Accesorios, sandalias Payless Shoesource, esmalte #Knockout de Revlon, gafas Prada, aros H&M.




